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viernes, enero 14

Ficción.

Probé las mieles del amor...




Y tuve que escupirlas.
Olvidé que odio lo dulce.

lunes, octubre 19

Alas negras.

¿Qué será de ti?

Si acaso alguna vez lo preguntaste... Sí. Aún te pienso. No he de hablar de la forma, la frecuencia ni la intensidad, pero lo he hecho.




Y si jamás lo has preguntado.... ¿Qué buscas aquí?

viernes, septiembre 25

Literatura literal.




Si en algún momento
te importé....





...y segundos después todo lo que pensé decirte se fué al carajo. Todo cambia de una manera simplemente imperceptible. Pasa tan rápido que no te das cuenta al ser tan pequeño e insignificante como un simple punto.

Sí. En algún momento te importé.

jueves, junio 11

DE-TENME.

Te lo digo así. Sin rebuscar palabras y sin tanto drama: Te quiero.

Y no me vengas con tus mamadas del amor, porque no te amo ni hubo intención siquiera de ello. Era simplemente sexo.

Sexo acompañado de besos y caricias que me hacían sentir que no me usabas a mi. Usabas mi cuerpo porque yo te dejé hacerlo, porque yo misma lo pedí y disfruté.

Desnudandome y manipulándome a tu antojo, descubriste que mis gemidos aumentaban dejándote saber cuánto me exitaba saberte disfrutando de mi. Mordía tus brazos y arañaba tu espalda sin dejar huella alguna que permita que alguien sospechara siquiera lo que ocurría cuando nos encontrabamos solos.

He disfrutado cada tarde, cada noche y cada amanecer quizá mucho más que tu. Y por lo mismo, hoy me cuesta tanto trabajo tener que renunciar a ello. Lo de anoche no es más que un vil pretexto de algo que venía pensando y no quería aceptar: Me importas y te disfruto tanto, que hace mal el sentirse TAN bien momentos después de llegar a ese orgasmo que siempre provoca en ti una satisfactoria sonrisa.


Tanto pensar. Tanto escribir y tanto extrañar que aún no he dicho directamente lo que vine a decir. Porque no puedo.

No quiero.

¿No podemos simplemente dejarlo así?

miércoles, mayo 6

Aún.


¡¿Y que quieres que diga?!

Que no me besó como tú? Que no me tocó como tú? Vamos! Es que siquiera pudo mirarme como TÚ.

Con esos labios que derritieron más que mi boca. Esas manos que desearon y manipularon mi cuerpo; Y esos ojos... Esos ojos, que cual manos iniciaban el juego desnudando con lujuria y culminaban la noche acariciando tiernamente hasta cerrarse en un profundo sueño.

Qué quieres que te diga...? Parece tanto lo que me resistí para no caer en otros brazos; Cuando en realidad ha sido tan poco, que un par de corazones rotos hicieron falta para darme cuenta.

Yo si quiero que me digas algo. ¿Qué? No lo sé.

Sólo habla.

lunes, enero 12

YA ME VI


Dicen que una de las mejores formas de que algo ocurra, es afirmándolo.

Desde que uno de mis amigos se mudó, noté la presencia de cierto individuo. Joven, -un par menos que yo- alto, delgado, bien parecido y pacheco. En repetidas ocasiones nos hemos cruzado sin encontrar pretextos para saludar. Hoy tocó a la puerta. Nos pidio una sábana.

Automáticamente dejó el camino abierto así que repito, "una de las mejores formas de que algo ocurra es afirmándolo..."

Pues hoy, a 12 de Enero de 2009 siendo la 1:31 am lo afirmo:

Te cogeré un día de estos.

He dicho.

viernes, diciembre 19

martes, diciembre 9

ACECHANDO


-Date tiempo.- me dijeron... Y así lo hice.



Lo hice sin saber lo divertido que sería y lo que podía implicar.

Mi constante silencio le ganó a sus mil palabras y aunque hoy me iré nuevamente sola a la cama a pesar de haber podido conseguirle, me voy satisfecha de esa mirada casi suplicante por una última señal que le permita sentirse todo un cazador y no lo que fué: una simple presa.

miércoles, noviembre 19

19



Con los ojos cerrados te sentí al recorrer mi espalda. Con suaves y tiernos besos que mantenían mi mente entretenida mientras tus manos exploraban el resto de mi cuerpo.

Transcurrieron los minutos y no quise mirar.

Tus labios marcaban la intensidad y comenzaron a reflejar la lujuria hasta que la ropa comenzó a estorbar y manipulaste mi cuerpo para deshacerte de ella.

Me tenías ahí, acostada en la cama aún no se si disfrutando de ti o dejando que tu lo hicieras conmigo. Siempre con los ojos cerrados.

Esta vez no puedo narrar como antes. No me atrevo.

Tanto así como no me atreví a llamarte por tu nombre...



...pues tuve miedo a equivocarme.



domingo, octubre 19

TUS ULTIMAS LETRAS


Ya no estás aquí, en este rincón de mi que no te necesitaba físicamente.

Donde podía verte con los ojos cerrados; Recordar el aroma de tu cuerpo e incluso saborearte en mi boca a pesar de tu ausencia.

Ya no estás aquí, en este lugar donde no te tocaba, porque podía sentirte.

Donde guardaba nuestro cariño; Ese mismo que dejaba salir cuando sentía tus brazos rodeándome. Cuidándolo.

Ya no estás aquí. Dejaste un espacio vacío que me ahoga al llenarse con mi última lágrima.


A partir de ahora, ya no estás aquí, porque dueles....




Y no me lo permito.

domingo, septiembre 21

Voces



Escuchó atentamente la voz de él susurrándole al oído lo delicioso que le parecía su cuerpo y las ganas de recorrerlo delicadamente con sus manos ásperas...


Más no lo hacía.

Con los ojos cerrados ella sintió su cuerpo reaccionar ante aquella erótica narración que describía paso a paso, sin perder detalle alguno, lo que le esperaba. Con el cuerpo desnudo, tendida en aquella cama, pudiendo sentir su aliento en la nuca.

A la espera de caricias, las imágenes comenzaron a llenar los espacios vacíos entre sus palabras, recreando una película basada en recuerdos... en anhelos.

La piel no puede más, necesita el contacto; suplica por el sin decir palabra alguna mientras sufre aquel placer.

A él parece darle placer el sufrimiento de un gemido que escapa ante la respiración acelerada que anuncia el final.Ella no se mueve más... ha dejado de oir su voz. Apenas segundos después abre los ojos y se descubre sonriendo.



Sonriendo; en una cama vacía.

sábado, septiembre 6

Génesis.


Se sentó lejos de la cama para que la buscara, después de todo aunque el trato estaba cerrado tenía que costarle un poco de trabajo y ella debía darse a desear.


Aún queda la duda si el notó como sus piernas colgando del buró, temblaban a pesar del calor que hacía afuera en la playa pasado el medio día. Una mirada intentaba fingir, detrás de aquellas dilatadas pupilas, la sensualidad que había provocado el encuentro.

Ambos sabían lo que seguía, pero se podría apostar a que dudaban cómo debía darse el siguiente paso. Como de costumbre ella tomó el control, se dirigió al baño con el pretexto de un regaderazo para quitarse la arena que traía pegada al cuerpo.

-¿Te acompaño?
-No... ahora vengo, no tardo.

Decirle que se pusiera cómodo era demasiado cliché y estaba de sobra, él ya estaba camino a la cama; Mientras tanto, tras la puerta cerrada se escuchó el agua correr. Encendió un porro con la intención de relajarse y funcionó. Al menos un poco.

Después de la ducha salió tan sólo con aquellas diminutas prendas previamente seleccionadas para el encuentro. Blanco, nada ostentoso. "Coqueto".

No hizo falta más. Minutos después se encontraría llevando a cabo una de sus fantasías, sin preocuparse por un segundo en lo que pensaría de ella...

No te conozco... repitió en su mente una y otra vez sin algún sentimiento de culpa, hasta que fué necesario decirlo. Él no respondió.

Así, entre ese insaciable deseo de hacerla suya y los efectos de un ácido, tocó el cielo en el orgasmo más intenso que jamás ha disfrutado...



Minutos más tarde con un cigarrillo en la mano, aún con alucinaciones y algunos espasmos que delataban lo sucedido comenzó el viaje en reversa. Viendo pasar ante sus ojos lo sucedido en continuos y cortos flash backs...

La sesión de sexo. Los besos recorriendo su piel, el acercamiento.

La mirada al verla por primera vez desnuda; La ducha. La distancia que mantuvieron al entrar a la habitación, los nervios de llegar al hotel.


La incomoda plática mientras caminaban
.

Y al final, el principio...

Ella acercándose con una tímida sonrisa a ese chico parado en la esquina del Burger King en la quinta avenida...

domingo, julio 27

Sólo un beso.

Besé unos labios que no eran los tuyos. Estos eran aún mucho más suaves. Se movían recorriendo los míos a una lentitud que sólo he visto en las películas...

Sus manos al igual que las tuyas buscaban colarse entre mi ropa para acercarse a mi cálida piel que apenas volvía a la normalidad después de haberse erizado tras el primer roce de sus dedos.

Tras un breve beso, creo que fué tu recuerdo quien me hizo alejarme de esa mórbida situación. Quizá fué el temor a que alguien pudiera vernos. O simplemente la poca disposición de probar algo nuevo.

-¿Qué pasa no te gusta?- me dijo con un tono un tanto de sorpresa y otro de molestia como lo diría un chef después de pasar horas en la cocina y encontrarse con que su platillo ha parecido poco apetecible.

-No, no es eso. Es sólo que...

Y sin esperar que terminara la oración me interrumpió: -Me hubieras dicho que no te interesaban las mujeres...-

Tomó su bolso y bajo del coche sin mirar atrás. No fuí tras ella. Me quedé en silencio tratando de darle un fin a mi oración; Sin poder averiguar el verdadero motivo de que me detuviera, escuchando una y otra vez su pregunta flotando en el aire. ¿No te gusta?

Y yo... sin poder dar una respuesta.

miércoles, junio 18

CADA NOCHE RECUERDO ESE AYER [ Parte II: Mi infierno.]

Mi respiración se agita y la piel se eriza esperando tu siguiente paso; mientras miras en la obscuridad de mis ojos la ansiedad de recibirte entre mis piernas.

Sobre la suavidad de mi pecho has dejado, tras un delicioso jugueteo, la firmeza de mis pezones. Pero ya no son suficientes y decides avanzar lentamente deslizando tus dedos sobre mi abdomen; Dirigiéndolos hacia mis piernas, deteniéndote por un segundo cerca de mi cadera donde encuentras la tinta en mi piel que figura una rana.

Te situas por fin entre mis piernas, abriéndolas de par en par mientras en un decidido movimiento te preparas para regalarme aquella destreza lingual que comienza mucho antes de tocarme; Desde sólo desear hacerlo.

Me estremezco al sentir tu aliento y tus manos apenas rozando mi piel suave. Lisa. Resguardando aquella humedad que ha de saciar tu sed. Y así sin más refugias tu lengua en la profundidad de mi calor. Provocando ese botón que logra retorcerme de placer.

Tus brazos bajo mis piernas sujetan con fuerza mi cadera, apenas y levantas la vista para observarme disfrutando con la mirada perdida en algún sitio que me permite concentrarme en recibirte.

Reacciono para dirigir mis ojos hacia ti que has vuelto a sumergirte en mi ser, deleitándote con mi olor y sabor en una suave textura que contrasta con la intensa temperatura de mi infierno.

Cada vez más rápido. cada vez mas... impetuoso. Realmente disfrutando aquel encuentro con mi intimidad que provoca que arquee mi espalda mientras levanto la cabeza con la mirada fija al techo...

Siento ese delicioso cosquilleo, pero no logro definir tus labios, encontrar tu lengua. Todo es un conjunto que me lleva sin titubear al mismísimo cielo...

Te encanta que no ponga resistencia, que me deje llevar por el momento y al ritmo de mi respiración deje escapar entre todo aquel concierto un gemido que te indique mi final. Más sin embargo no descansas... continuas ajeno a mi reacción con el placer que me brindas, pero mi sensibilidad no te lo permite por mucho tiempo más.

A pesar de lo mucho que disfruto el momento he de alejarme de ti. retorciéndome de placer y resguardando esa sensación; excluyéndote por unos segundos del encuentro. Haciendote pasar de un protagonista a un simple observador de los repetidos espasmos que genera mi cuerpo.

-Estoy bien- Respondo a tu usual pregunta al quizá no habituarte aún a mi forma de culminar...

De llegar a ese fin que no es fin, pues aun no acabamos.


Ahora es tu turno.

martes, junio 17

CADA NOCHE RECUERDO ESE AYER [ Parte I: Preliminares.]

Tan gastado el ayer como una película que he visto una y otra vez pero con los más mínimos detalles memorizados a cámara lenta: Tú deseando mi cuerpo. Yo ansiosa de que lo poseas.

Mi mirada se clava fijamente en la tuya cuando no me besas. Tus manos manipulan con destreza mi cuerpo cuando no me acaricias. Y casi sin darnos cuenta nos encontramos dirigiéndonos a esa deliciosa cama que en repetidas ocasiones fué testigo de nuestra danza.

Me encuentro ya tendida en ese gran espacio cubierto con sábanas blancas y la acción comienza en tus ojos, sin poner siquiera un dedo sobre mí. Puedo ver ese deseo en tus ojos que me arrancan la ropa sin tocarme. Subes a la cama y te deslizas sobre mi olfateando esas piernas que tanto te gustan, las caderas que sujetarás con frenesí mas adelante, el abdomen que llenarás de besos y mi pecho en el cual te detienes para jugar, morder, chupar...

Tus manos se incorporan a la escena y me recorren suaves y deseosas. Por el momento no hago mas que disfrutar.... disfrutar que me disfrutes. Cerrando los ojos sintiendo como recorres cada centímetro de mi suave piel mientras mi cuerpo reacciona a cada impulso provocado por tus dedos y labios.

Sigo mirando... y disfrutando como recorres mis curvas; Subiendo aún más, como si fuera imposible, la temperatura de mi ser.

Mi boca y tus brazos... Mi pecho y tus labios... Mis dedos y tu cabello... tus manos y mis piernas... cada uno cumple su papel en una coreografía que pareciera estar planeada y llevada a cabo con rigurosa exactitud.

La fuerza de tus brazos levanta mi espalda para despojarme de la blusa. Mis labios buscan tu abdomen mientras mis manos se deshacen de tu pantalón. Tu boca quita apresuradamente aquel brassiere que minutos atrás encendió la hoguera y ahora simplemente me quema la piel.

En cuestión de segundos nos encontramos sin nada, con tu cuerpo y el mío al descubierto disfrutando el tenerse frente a frente. Impregnándome de tu olor. Saboreando tu piel. Dibujando en tu espalda líneas con mis dedos. Escuchando mi agitada respiración. Y perdiendome en la profundidad de tus ojos que me hacen saber lo que viene a continuación, pues apenas estamos comenzando...

jueves, mayo 29

Deja Vu

Semidesnuda y sentada sobre la cama esperaba.

Me dirigí al espejo ubicando en él, a aquella tonta enamorada, miré y recordé: la inocencia que en aquel entonces aún reflejaban sus ojos.

Momentos antes llegaba de la escuela ilusionada por verlo, preparando cada detalle… Olfato, Oído, Gusto, Vista….


Tacto.


Buscaba como siempre, satisfacer hasta el mínimo detalle los deseos de su amado.

Ya imaginaba las eróticas escenas de sus cuerpos haciéndose uno. Con los besos más perfectos y la mirada más dulce, pero al mismo tiempo un sexo fuerte y agitado.

Espero semidesnuda sobre la cama, al compás de la música, a la luz de las velas y a punto de acabarse las cerezas, los minutos pasaron convirtiéndose en horas… Atenta al teléfono. A las sombras bajo la puerta.



Él no llegó...




Una llamada bastó para no estar sola. Media hora mas tarde alguien la acompañaba en el cuarto. Más no era quien hubiera deseado que fuera...

Entre incómodos minutos se dio el primer encuentro. Sin velas encendidas. Sin música. Con torpes besos que amortiguaban lo superficial del momento. Fingiendo una supuesta dolorosa venganza que jamás saldría a la luz.

Él disfrutando el momento... ella con la mente en cualquier sitio menos allí. Al final vuelve a quedarse sola y regresa frente al espejo. Se ve a ella... Me ve a mi, justo antes de volver a la realidad.


Entonces suena la puerta. Y nuevamente todo se acaba.

martes, mayo 13

Post pa ti.

Escribí, borré.

Pero no se si es que me cuesta trabajo narrar el fin de semana.

O es que me da envidia compartirlo.

Anyway..... Gracias!

martes, mayo 6

El cuarto cigarrillo...

Estabas en un extremo de la cama. Miré tus ojos mientras descansabas después de aquella larga sesión de sexo, en la que probaste cada centímetro de mi cuerpo y yo me dejé disfrutar segundo a segundo.

Sigo tratando de convencerme de que alterar mis sentidos de aquella forma logró llevarme a un éxtasis inigualable, en el que comprobaste mirando mis ojos que yo me encontraba muy lejos de ese lugar, pero al mismo tiempo tan ahí... tan cerca.

Tus labios al besarme... tus manos al tocarme, tus ojos con tan sólo mirarme y tu boca en mi oído susurrando mientras obtenía aquello que viniste a darme: Una fantasía.

Creí que sería imposible superar mis expectativas después de una larga semana de espera y sin embargo entraste en mi infierno elevándome al mismísimo cielo.

Te halagué. Me halagaste. Y a pesar de ser el mejor sexo que he tenido hasta el momento , descubrí el triste final al encender ese cuarto cigarrillo mientras te miraba allá... al otro extremo de la cama.

viernes, mayo 2

Menesteres bucales.

Suaves dedos recorren lentamente mi cuerpo, siguiendo una imaginaria linea que comienza en mi nuca y se desliza por mi torso poco después de haber jugado con las pecas de mi hombro desnudo.

Dedos que conocen su destino entre el calor mis piernas, pero retrasan su llegada con el único afán de excitarme aún más. Apenas ponen atención a mi pecho y ya se encuentran deslizándose debajo de mis bragas negras.

No es la primera vez que hacen el recorrido. Ya conocen la suavidad, así como la humedad y temperatura que me provoca el recibir tu boca...

... o al menos imaginarla.


Carnicería Weekend mi estimado. Ya te estoy esperando.

miércoles, abril 16

Bien lo dijo Eloísa**

bApenas cerraba y ya me tenía contra la puerta. Mi cuerpo temblaba.

Con una de sus manos sujetó mis brazos y con la otra presionaba mi rostro contra la pared. En verdad no lo reconocía, no hubieron suaves besos; En lugar de caricias restregaba su cuerpo en el mío con una ansiedad y lujuría que quería salir de sus pantalones.

Sin delicadeza alguna me quitó la ropa y me arrojó a la cama. Se acostó sobre mi y comenzó a atar mis manos, hasta ahí estaba confundida, pero en cuanto terminó de amarrarme jaló fuerte mi cabello hacia abajo y entonces me di cuenta de lo real de la situación. Con mi rostro mirando hacia él, solté un extraño gemido que intentó ser grito, salió de mi garganta con tal fuerza que pude sentirlo nervioso de que alguien me escuchara

-¿Y que pasó?

-Se provechó de mi. Sus manos no soltaban mi cuerpo, recorriéndome y apretándome como si no hubiera tocado antes a otra mujer. Sus labios recorrian mis pechos, saboreando y mordisqueando mis pezones.

Segundos más tarde se levantó y comenzó a cogerme. Jaló nuevamente mi cabello...

Apretó cada parte de mi piel. Tenía el control de manejar mi cuerpo a su antojo y lo excitaba saberme vulnerable.

Sabía que estaba cerca de llegar, levantó mi cadera y empujó mi cara al colchón. Con la otra mano en el arco de mi espalda me jalaba hacia el hasta que su placer se desbordó en un gemido que jamás podré olvidar...


-¿Y después de eso te dijo algo?



-Sí...















Que la próxima semana nos toca su fantasía.






**Octavio Paz. "Piedra de Sol"
Con referencia UNCAMENTE al título del post.