miércoles, abril 16

Bien lo dijo Eloísa**

bApenas cerraba y ya me tenía contra la puerta. Mi cuerpo temblaba.

Con una de sus manos sujetó mis brazos y con la otra presionaba mi rostro contra la pared. En verdad no lo reconocía, no hubieron suaves besos; En lugar de caricias restregaba su cuerpo en el mío con una ansiedad y lujuría que quería salir de sus pantalones.

Sin delicadeza alguna me quitó la ropa y me arrojó a la cama. Se acostó sobre mi y comenzó a atar mis manos, hasta ahí estaba confundida, pero en cuanto terminó de amarrarme jaló fuerte mi cabello hacia abajo y entonces me di cuenta de lo real de la situación. Con mi rostro mirando hacia él, solté un extraño gemido que intentó ser grito, salió de mi garganta con tal fuerza que pude sentirlo nervioso de que alguien me escuchara

-¿Y que pasó?

-Se provechó de mi. Sus manos no soltaban mi cuerpo, recorriéndome y apretándome como si no hubiera tocado antes a otra mujer. Sus labios recorrian mis pechos, saboreando y mordisqueando mis pezones.

Segundos más tarde se levantó y comenzó a cogerme. Jaló nuevamente mi cabello...

Apretó cada parte de mi piel. Tenía el control de manejar mi cuerpo a su antojo y lo excitaba saberme vulnerable.

Sabía que estaba cerca de llegar, levantó mi cadera y empujó mi cara al colchón. Con la otra mano en el arco de mi espalda me jalaba hacia el hasta que su placer se desbordó en un gemido que jamás podré olvidar...


-¿Y después de eso te dijo algo?



-Sí...















Que la próxima semana nos toca su fantasía.






**Octavio Paz. "Piedra de Sol"
Con referencia UNCAMENTE al título del post.

7 comentarios:

Jorge dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jorge dijo...

inchi eloisa cachonda, si rifa
jajjaja
no es una novela de el libro vaquero??
jajajjaja

Saludos,

El Robert dijo...

Genial relato, me recordo al inicio de uno de los capítulos de House...

Karma dijo...

=0'''

***N!nf@*** dijo...

jaaa buenazoo ahhh?

BuenasChambas dijo...

darkside of the moon

Pater Noster dijo...

generoso

primero las perras