martes, junio 17

CADA NOCHE RECUERDO ESE AYER [ Parte I: Preliminares.]

Tan gastado el ayer como una película que he visto una y otra vez pero con los más mínimos detalles memorizados a cámara lenta: Tú deseando mi cuerpo. Yo ansiosa de que lo poseas.

Mi mirada se clava fijamente en la tuya cuando no me besas. Tus manos manipulan con destreza mi cuerpo cuando no me acaricias. Y casi sin darnos cuenta nos encontramos dirigiéndonos a esa deliciosa cama que en repetidas ocasiones fué testigo de nuestra danza.

Me encuentro ya tendida en ese gran espacio cubierto con sábanas blancas y la acción comienza en tus ojos, sin poner siquiera un dedo sobre mí. Puedo ver ese deseo en tus ojos que me arrancan la ropa sin tocarme. Subes a la cama y te deslizas sobre mi olfateando esas piernas que tanto te gustan, las caderas que sujetarás con frenesí mas adelante, el abdomen que llenarás de besos y mi pecho en el cual te detienes para jugar, morder, chupar...

Tus manos se incorporan a la escena y me recorren suaves y deseosas. Por el momento no hago mas que disfrutar.... disfrutar que me disfrutes. Cerrando los ojos sintiendo como recorres cada centímetro de mi suave piel mientras mi cuerpo reacciona a cada impulso provocado por tus dedos y labios.

Sigo mirando... y disfrutando como recorres mis curvas; Subiendo aún más, como si fuera imposible, la temperatura de mi ser.

Mi boca y tus brazos... Mi pecho y tus labios... Mis dedos y tu cabello... tus manos y mis piernas... cada uno cumple su papel en una coreografía que pareciera estar planeada y llevada a cabo con rigurosa exactitud.

La fuerza de tus brazos levanta mi espalda para despojarme de la blusa. Mis labios buscan tu abdomen mientras mis manos se deshacen de tu pantalón. Tu boca quita apresuradamente aquel brassiere que minutos atrás encendió la hoguera y ahora simplemente me quema la piel.

En cuestión de segundos nos encontramos sin nada, con tu cuerpo y el mío al descubierto disfrutando el tenerse frente a frente. Impregnándome de tu olor. Saboreando tu piel. Dibujando en tu espalda líneas con mis dedos. Escuchando mi agitada respiración. Y perdiendome en la profundidad de tus ojos que me hacen saber lo que viene a continuación, pues apenas estamos comenzando...

1 comentario:

El Robert dijo...

Y es que un buen preambúlo asegura una buena sesión de sexo.