viernes, diciembre 26

súbete la falda

El trato había quedado cerrado, ya casi amanecía y las ganas no se habían ido. De puntillas, entraron a la casa mientras todos dormían. Llegaron a su habitación y después de cerrar con seguro, ella fue por ese pequeño artefacto que le hacía compañía de vez en cuando, mientras, él observaba las fotos que habían en su cuarto. 
-Aquí está- le dijo ella y los dos sonrieron uno al otro como cuando se es cómplice.
-¡Súbete la falda!- le ordenó sutilmente mientras ella se iba recostando sobre el sillón. Él ya había planeado hacerse cargo de todo. 

Dejarse tocar de forma tan planeada es un poco intimidante, pensaba ella. Entretanto él le vendaba los ojos a sabiendas de los nervios de los dos. La dejó recostada, a ciegas y con la falda levemente arriba de donde debería estar mostrando sus muslos. La contempló unos segundos antes de entrar en acción.
-Relájate- le dijo mientras le abría las piernas-. Todo siempre sale bien al final, ¿o no?
-Si...

Comenzó acariciándole las pantorrillas, después los muslos, después mas arriba. Lo hacía bien. Siempre hacía las cosas bien. Ella no se encontraba tan excitada como en otras ocasiones... La predisposición es cabrona, pensaba. Y entonces algo cambió; el ritmo, la intensidad, la forma. ¿Quién sabe? Un gemido salió desde su vientre pasando por el pecho hasta hacerse audible. Inconscientemente abrió todavía mas las piernas para intensificar el encuentro contra las manos de su agresor. Su pelvis comenzó a tomar un ritmo y la columna se arqueaba con cada ligera penetración. Ya estaba húmeda. 

Él tomó el artefacto y sin miramientos lo metió entra las piernas de ella arrancándole ese aliento de satisfacción; ese leve grito ahogado que te pide que pares queriendo mas. Con sus dedos iba estimulando su clítoris, con la maquina la penetraba rítmicamente. Los fetiches son interesantes. 

De vez en cuando pasaba sus manos sobre sus pechos. El vestido que ella traía le hacía bastante justicia a sus formas. A veces era una barrera molesta tener que tratar con la tela, pero la tensión estaba centrada en otro lugar. Él la manejaba como quería. Él la tenía totalmente extasiada. Ella lo quería totalmente dentro. Un ruido los detuvo.

No se me permite contar el resto de la historia, por que no existió. Una serie de eventos desafortunados se hicieron presentes. No, por desgracia ninguno de los dos terminó. Pero la situación en si fue adrenalínicamente erótica hasta donde se pudo.

¿Cuantas veces no pasan esas situaciones? ¿Cuantas veces terminas mojada o con un dolor entre las piernas? Y sin embargo, el estímulo y la satisfacción es encabronadamente chingona. ¿Cuantas veces estas a punto de mandar a la chingada a medio mundo aunque sea posible que te metan el cagadón de tu vida? Total ya estas montada sobre él; total ya la tienes abiertita botando encima de ti.

Bbbrrrrrr... funcionamos muy, muy chistoso digo yo.

7 comentarios:

Alejandro dijo...

la adrenalina es una droga muy chingona!

atte: yo dijo...

puta, que rico...
puta, que coraje...
puta madre que mal pedo!!!

Yo Pretencioso dijo...

La adrenalina y el olor de la humedad de la vagina me vinieron a medio post. Por esas 2 cosas creo que se puede mandar todito a la real chingada.

Tánori dijo...

si esta chilo... recorde mas de 4 cosas, pero si aveces hay cosas que interrumpen, por ejemplo el sonido del celular que escama y hace que te tires un pedo y veas que la ventana del cuarto esta abierta y están viendo tus compa que fueron por ti para darte raite... buen post me gusto un chingo. Saludos...

eMeBucio dijo...

Me quede a la mitad, igual que ellos. Jajaja que pena!!!!

eMeBucio dijo...

Me quede a la mitad, igual que ellos. Jajaja que pena!!!!

txusman dijo...

vaya putada... con lo bien que pintaba.